Cómo se recibe la mercadería, cómo se cierra la caja, cómo se atiende un pedido. Lo dejamos escrito paso a paso, con plantillas y una guía para que el negocio no dependa de que usted esté ahí.
En un negocio pequeño el proceso no está escrito en ninguna parte: está en la cabeza de dos o tres personas. Funciona, y funciona bien, mientras esas personas estén. El día que una se enferma, entra alguien nuevo o usted se va una semana, el negocio hace las cosas de otra manera y nadie sabe cuál era la correcta.
Lo mismo pasa con los datos. Si la mercadería se recibe sin anotar el proveedor, o la venta se registra al final del día de memoria, ningún panel ni ningún sistema le va a dar un número confiable después. El desorden no empieza en el Excel: empieza en el mostrador.
Ordenar esto no requiere un manual de cien páginas que nadie va a leer. Requiere una hoja bien hecha, pegada donde se trabaja, y una plantilla que haga difícil anotar mal.
Un solo pago, por proceso analizado. El plan lo determina qué tan largo es el proceso y cuántas personas pasan por él.
Una visita a su local, el resto remoto. Precio único desde el primer día.
Una visita a su local para acompañar el trabajo tal como ocurre, no como debería ocurrir. Se anota cada paso, quién lo hace y dónde se traba. La diferencia entre lo que se cree que se hace y lo que se hace es siempre la parte interesante.
Casi todo proceso pequeño arrastra pasos que ya no sirven: una firma que nadie revisa, un cuaderno que se llena y no se lee, una doble anotación. Se eliminan antes de escribir nada, porque estandarizar un paso inútil solo lo vuelve permanente.
Se arma el formato de registro, en papel o en Excel, lo que su gente vaya a usar de verdad y la guía visual de una sola página.
Una hora con las personas que lo van a ejecutar, en su horario. No se entrega un documento: se entrega gente que ya lo hizo una vez delante de nosotros.
Lo decimos en la primera llamada, no en la letra pequeña:
Una soda, una panadería, una microfábrica de alimentos o un consultorio dependen de balanzas y termómetros que nadie revisa. Se añade a cualquiera de los tres planes.
Lista de sus balanzas, termómetros y equipos de medición, con marca, ubicación, responsable y la fecha en que vence la calibración de cada uno.
Un calendario que le avisa antes de que un equipo se venza, con dos meses de margen para mandarlo a calibrar sin apuros ni sobreprecio.
Lista corta de laboratorios acreditados por el ECA para lo que usted necesita, con precios de referencia. No cobramos comisión de ninguno.
Una reunión, sin costo. Nos cuenta cómo funciona hoy y le decimos qué proceso conviene ordenar primero.